EL HOMBRE SIN ROSTRO
Isabelle
había estado en ese lugar innumerables veces. Conocía cada rincón, cada mueble,
cada libro. Hoy buscaba algo diferente a lo de siempre, quería algún ejemplar
que sirviera para interpretar un extraño sueño que había tenido la noche
anterior.
Llegó
a la S con facilidad, familiarizada con el salón se hizo de unos cuantos
ejemplares y se sentó en el living dispuesto entre los libreros
para los lectores curiosos. Analizó los títulos y el contenido. Uno, en particular, le llamó la atención pero de todos selecciono parecía bastante antiguo. Su cubierta era roja y
dorada. Tenía el aroma de los libros con sabiduría. Sus páginas amarillentas la
atraparon y se dispuso a hacer una revisión más detallada de ese tesoro llamado
simplemente “Dreams”.
La
noche anterior no había sido la mejor y, en un instante, sintió pesados los párpados pero no podía
dejar de leer toda la información que contenía aquellas páginas. Pestañó un segundo y se vio
distraída de su lectura por el sonido de las campanas en la puerta y la llegada
de un caballero.
Isabelle
era una chica con clase, sabía que no debía quedarse mirando fijo a la gente
pero no pudo evitarlo. El caballero llevaba puesto un sombrero de copa y un traje
antiguo, algo desalineado. No lograba ver su rostro pero, aun así, su presencia la inquietó. Volvió la mirada al
libro pero no pudo ignorar al
misterioso caballero y levantó
la vista hacia él. Parecía mirarla pero ella no lograba ver su rostro. Tenía
una extraña sensación de conocerlo. ¿Cómo
podía ser eso posible? Decidió irse y se incorporó rápidamente, caminó hacia la salida con la
esperanza de ver al caballero más de cerca pero su sombrero impidió que le
viera el rostro.
Salió
del lugar un poco confundida, un poco, por la falta de descanso de la noche anterior y, otro poco, porque esa presencia la
había puesto más que nerviosa. Dejó que el frío
le diera en la cara para despabilarse y caminar un rato. Al dar vuelta la
esquina,
instintivamente,
miró hacia atrás. Y… ahí estaba. Ese hombre
de sombrero sin rostro la estaba siguiendo. Apresuró el paso pero aun así sentía su presencia
cercana, apresuró
más el paso al punto de casi correr pero sentía su respiración en la nuca.
Entre el miedo y el apuro,
tropezó y cayó al suelo. El
hombre del sobrero le extendió la mano pero aun no lograba ver su rostro. Se
levantó y este hombre la tomó
de un brazo y la sacudió con fuerza, con tanta fuerza como con la que ella intentó gritar.
Cuando
abrió los ojos estaban los tres dependientes de la librería sacudiéndola
tratando de tranquilizarla y algunos clientes curiosos en ronda sobre ella. ¡Qué papelón! pensó. Se levantó y se
disculpó con el público. Al
salir de la librería reparó que en la vidriera había un inmenso afiche de un
nuevo best seller titulado “El hombre
sin rostro” en el que reconoció al caballero de su sueño.
Claudia
13/08/2014

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